Belako - Render Me Numb, Trivial Violence [Crítica]

26 febrero, 2018
Redaccíon: dod Magazine

Render Me Numb, Trivial Violence - Belako

Redacción: Andrea Genovart

Parecía imposible pero no. El tercer disco de Belako ha vuelto a superar las expectativas, bajo la amenaza de los tópicos “ya no son lo que eran”, “esto es más de lo mismo”, “se han quedado encallados y no son capaces de ofrecer algo nuevo”. Con eso uno no quiere decir que Hamen (2016, Mushroom Pillow) y Auries (2013, Gauia Ediciones) sean carne de obras primerizas; sin duda, las tres suponen ya obras de arte del panorama alternativo español. No obstante, cabe reconocer que ahora se empieza a ver aquello que en sus anteriores publicaciones era imposible de percibir por mera falta de margen y tiempo. Nos referimos a nuevas etiquetas, que antes ya existían pero en potencia, como las de un sonido madurado o su creciente complejidad compositiva.

Render Me Numb, Trivial Violence (2018, El Segell del Primavera) es un LP oscuro. Todavía más. Se trata de una vuelta al post-punk de los noventa pero en fábrica vizcaína; de cielo encapotado, de asfalto mojado y sucio. Son temas dónde no hay armonía, dónde hay saltos repentinos en el timbre de una voz que llega a estadios incontrolados en una lucha permanente con el resto de instrumentos para desnihibirse en una ofuscada omnipresencia. A base de fuerza. Son temas de protesta política, de ira y odio; que se explican por ser producto y reducto social pero que se desenvuelven cerrados sobre sí mismos, burlándonos con el despiste y la ininteligibilidad.

Render Me Numb, Trivial Violence es la melancolía pausada y tangible en la voz, acompañada por una percusión de movimientos monótonos y propios de maquinaria pesada en Strangers In A Box; el cinismo de una nana fingida en Stumble y el experimento de nuevos formatos de neo psicodelia en Stumble II; el eco exagerado que hace de la parte vocal algo apenas inexistente, en el tema más largo del disco, Hegodun Baleak II; la base electrónica de Render Ap, tan rompedora en la escucha ordenada del repertorio, y la penumbra minimalista y susurrada de su introducción, Maskenfreiheit. También es el sonido más originario de la banda, más melódico, de Lungs, Render Me Numb y Something To Adore (Arinau); también el más punk, con Over The Edge. Y el asombro ante la incorporación invasiva de ritmos electro pop de The Fiend Thinker. Todo ello, que es mucho, hecho con una calidad exhaustivamente medida e incomparable entre sencillos, que se relacionan entre ellos de un modo totalmente transversal.

Señores, esto es un discazo. Otro más. Como los anteriores y seguramente como todo lo que harán. Que, por cierto, son de un terreno todavía muy poco manoseado por lo que se ve en los line up de cada festival. Cabe reconocer, pues, que el cuarteto no solamente son exageradamente buenos sino que han sido capaces de basar su integridad en la originalidad del momento. Mezclando lenguas, experimentado con géneros que oscilan desde lo más rudimentario hasta lo más nuevo, creando contenido críptico a la vez que reivindicativo. Y, señores, esto, además de ser causa de un discazo, es consecuencia directa de madurez.


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