Anna Burch – Quit the Curse [Crítica]

9 febrero, 2018
Redaccíon: dod Magazine

Anna Burch – Quit the Curse

Redacción: Andrea Genovart

Sí, la confusión es tangible. La voz e irrupción de de Anna Burch parece un homenaje a Dolores O'Riordan en toda regla. ¿Coincidencia? Quién sabe. En todo caso, merecedora de que haya visto luz. O, mejor dicho, que la haya traído a nuestros oídos.

Anna Burch, joven de Detroit, acaba de publicar el pasado dos de febrero su primer LP Quit The Curse (2018, Heavenly Recordings): nuevos temas de bummer pop de una voz femenina potente que busca imponerse y dejar atrás ese cantar frágil de las composiciones minimalisas que parece que se vaya a desmenuzar en cualquier momento. Después de haber pertenecido a la banda de folk-rock Frontier Ruckus y posteriormente haber sido miembro del grupo de indie – rock Faicted Flowers, de haber adquirido una larga trayectora encima del escenario y a través de las carreteras, la joven de Michigan se lanza a probar ella sola y por sí misma. Y queda en evidencia que no ha necesitado más.

Se tratan de canciones llenas de claridad, que te empujan a abrir persianas, propias de aprovechar los sábados por la mañana haciendo nada. Temas que no necesitan buscar cobijo, que no te piden permiso, que no corren a taparse las vergüenzas desveladas en un espacio forzado por necesario el desahogo. Esto es otra cosa. Es un afirmarse en lo bello de lo cotidiano; sin duda, una a alegría que parece estar mal vista en las composiciones de louedes cantautores. Con Burch no existe necesidad de identificarse a través de la lágrima fácil o del recuerdo tormentoso; ésto, de hecho, puede que sea la vía más fácil. Aquí las canciones devienen a partir de una lógica natural de un devenir rítmico, popero y de muchos aires surf, que también guardan influencias del folk de aquellas bandas dónde creció y aprendió a tocar la guitarra tal y como la podemos disfrutar ahora. Por otro lado, cabe resaltar las influencias del pop noventero en los acordes de Quit The Curse o la intro acústica de Belle Isle.

La solista hace un clamo a lo sencillo – que no simple – y consigue conmover a partir de frescura y espontaneidad; a partir de letras cortas, directas y sin miramientos. Adiós a lo sobrecargado y a las complejidades que impiden transmitir una actitud despreocupada. En definitiva, a toda aquella construcción translucida vinculada a una identidad metafórica y ambigua a que nos suelen acostumbrar muchas de las solistas femeninas de hoy en día. De hecho, no es casual que en Quit The Curse haya intervenido en los arreglos la mano de Collin Dupuis, con quién han trabajado las personalidades desbordantes Angel Olsen o Lana del Rey. No nos sorpreden, pues, que las influencias en este álbum, reconocidas por la artista en cuestión, se traten de Alvvays y Elliott Smith.

Así que vean y disfruten. Aquí no hace falta buscarle las tres patas al gato.

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