7 curiosidades y anécdotas de cine (vol.1)

24 junio, 2020
Redaccíon: dod Magazine

Alien - Escena rompe pecho (Chestburster)

Redacción: Alberto Fuentes-Lojo Fdez.

El mundo del cine ha dado lugar a incontables curiosidades, anécdotas y mitos. Y siempre es buen momento para recordar algunas de esas pequeñas grandes historias que se han producido detrás de las cámaras y entre bastidores, sobre todo para poder compartirlas en reuniones familiares o de amigos.

En dod Magazine somos muy fans de las anécdotas sobre cine, por lo que ahí va una pequeña muestra de algunas intrahistorias divertidas, curiosas e, incluso, alarmantes. La veracidad de alguna curiosidad de la lista puede ser discutible, ¿pero quiénes somos para dudar de estas? Es más divertido creérselas todas, aunque alguna que otra apeste un pelín demasiado a leyenda urbana.

Cámaras… ¡Acción!

7 curiosidades y anécdotas de cine (vol.1)

 

 “Voy a comer hasta que reviente”

En la mítica escena del chestburster o rompepechos de Alien, el octavo pasajero (Ridley Scott, 1979), los actores desconocían los detalles de la misma. En el guion que se les dio a los miembros del reparto, Kane, el personaje de John Hurt, debía convulsionar hasta la muerte, pero no figuraba en ningún sitio que un chorro de sangre emanaría de su pecho ni que el baby xenomorfo saldría de su interior. Así pues, los rostros de desconcierto de Sigourney Weaver, Ian Holm, Harry Dean Stanton, Tom Skerrit, Veronica Cartwright y Yaphet Kotto son 100% reales. Si te fijas bien, hay un momento en que se quedan todos paralizados. Y la reacción de Veronica Cartwright es impagable, ¡su cara es un auténtico poema!

Ridley Scott consideraba tan importante insuflarle naturalidad y realismo a la escena que dispuso de cuatro cámaras colocadas estratégicamente para captar las mejores reacciones posibles. El resultado es una de las escenas más sorprendentes e icónicas de la historia del cine.

Miss Simpatía 1950

La actriz Celeste Holm estaba emocionada porque iba a trabajar con la superestrella Bette Davis en la película Eva al desnudo (Joseph L. Mankiewicz, 1950). Así que en el primer día de rodaje lo primero que hizo fue ir a presentarse a Bette Davis. Cuando apenas le había deseado los buenos días, Davis, famosa por su mal genio, le espetó: "ya estamos con la buena educación de mierda". Esas fueron las únicas palabras que intercambiaron durante todo el rodaje, aparte de las escenas en común.

Pero esta no fue la única anécdota que dejó Bette Davis durante el rodaje de Eva al desnudo. Mientras se rodaba la película, Davis conoció al que sería su segundo marido, Gary Merrill. Al parecer, la actriz presionó a Mankiewicz para que dirigiese una secuela de Eva al desnudo en la que ella misma y su recién estrenado marido protagonizarían un drama romántico. Mankiewicz, por lo que fuera, no accedió. Como fuere, años más tarde, y tras divorciarse de Merrill, Davis contactó con Mankiewicz para retirar su oferta de hacer la secuela. “Créeme, ya he interpretado esa película y no funciona”, fueron sus palabras.

Starship Troopers - Desnudos en la ducha

En pelota picada

En la sátira distópica Starship Troopers (Paul Verhoeven, 1997) hay una escena donde los reclutas se duchan completamente desnudos en duchas mixtas. En un principio, algunos miembros del reparto se negaron a rodar la escena porque el desnudo no figuraba ni en el contrato ni en el guion original. Entonces Paul Verhoeven, director de la película, hizo una locura de las suyas: obligó a todo el equipo de rodaje a desnudarse. A los actores les hizo tanta gracia aquello que accedieron a rodar. Y vaya si se rodó la escena, con cachete en el culo de Casper Van Dien incluido.

“Me sorprende que no muriera nadie”

El de Roar (Noel Marshall, 1981) es uno de los rodajes más negligentes y peligrosos de la historia del cine. Tanto es así, que el director de la cinta llegó a expresar su sorpresa por no haber tenido que lamentar pérdidas humanas. La intrahistoria de Roar es tan surrealista que es necesario explicarla por partes.

Noel Marshall, productor de El exorcista (William Friedkin, 1973) y su esposa Tippi Hedren, actriz de Los pájaros (Alfred Hitchcock, 1963) y madre de Melanie Griffith, tuvieron la luminosa idea de realizar una película sobre una familia que convive con animales salvajes. El problema es que se tomaron tan enserio la premisa de la película que la familia realmente convivió durante una década con animales salvajes. Desde 1971 se dedicaron a criar cachorros de grandes felinos, principalmente leones, en una finca de la familia en California. El plan maestro era entablar fuertes vínculos afectivos con los animales para minimizar los riesgos durante el rodaje. Sin embargo, durante todo el proceso no hubo ningún tipo de supervisión profesional, sino que los animales fueron domesticados por Marshall, Hedren y sus tres hijos.

Ya durante la realización de la película años más tarde, la cosa se había descontrolado tanto que 60 leones, 40 tigres, 20 leopardos, 10 panteras y 2 elefantes campaban a sus anchas por el set de rodaje. Los animales fueron entrenados para simular ataques a humanos y sometidos a situaciones de estrés para darle más realismo a las escenas; lo que, evidentemente, hizo que afloraran sus instintos animales de depredación. Como resultado de tamaña irresponsabilidad, más de 70 personas resultaron heridas durante el rodaje de Roar.

La propia Melanie Griffith, que por entonces era adolescente, sufrió un zarpazo en la cara que la obligó a someterse a varias intervenciones quirúrgicas para no quedar desfigurada de por vida. Al director de fotografía, por su parte, le tuvieron que dar cerca de 300 puntos de sutura en la cabeza porque un león le había arrancado parte del cuero cabelludo. Y al propio Noel Marshall le tuvieron que hospitalizar de urgencia por haber desarrollado gangrena tras recibir múltiples zarpazos, golpes y mordeduras. Y como estos otros tantos incidentes, porque la lista es interminable.

“Aaaaaaaaaaargh

El grito Wilhelm es uno de los efectos de sonido más famosos del cine. Sin embargo, sigue siendo un gran desconocido para el grueso del público. El grito se registró por primera vez en el western Tambores lejanos (Raoul Walsh, 1951), cuando un cowboy es atacado por un cocodrilo.

El grito Wilhelm tiene una sonoridad tan peculiar que se ha convertido en un recurso habitual para directores como Steven Spielberg, Quentin Tarantino o Peter Jackson; más que eso, es un guiño a los espectadores más cinéfilos. Y es que este meme sonoro se sigue utilizando en la actualidad, y se estima que ha aparecido en 300 películas, series de televisión y videojuegos.

Ahora ya conoces el grito Wilhelm, ¡así que prepárate para verlo por todos lados!

Para que luego digan que el alcohol es malo

Durante el rodaje de La reina de África (John Huston, 1951), Katharine Hepburn y todo el equipo de rodaje bebieron solamente agua como protesta al alcoholismo de John Huston y de Humphrey Bogart. Días más tarde, enfermaron todos de disentería debido a una contaminación del agua. Todos menos John Huston y Humphrey Bogart, quienes bebían de todo menos agua.

Lo bueno si es breve…

Ahí va otra anécdota sobre la saga Alien. Años después del estreno de Alien, el octavo pasajero, un jovencísimo James Cameron pensó realizar una secuela. Su idea era hacer una película de acción en la que la teniente Ripley y un comando de marines se enfrentasen a una horda de aliens. La lógica de Cameron parecía acertada: si con un solo bicho Alien, el octavo pasajero fue todo un éxito, ¿acaso no sería de esperar que una película con tropecientos aliens lo petaría en taquilla?

Sin embargo, la productora se mostraba reacia a un Alien 2 por los elevados costes de distribución y de promoción que tuvo la primera entrega. ¿Cómo consiguió convencerles? En la última reunión con los productores, Cameron se limitó a escribir en una pizarra la palabra "Alien". A "Alien" le añadió una "s". Y a la "s" dos barras verticales para representar el símbolo del dólar. Es decir, escribió "Alien$". Y así nació el blockbuster Aliens: el regreso (James Cameron, 1986), en tres sencillos pasos y con una pizarra cutre.

Alien, el octavo pasajero


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