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Mi ojo piratea

Ojo Mi ojo piratea

Hoy he visto en las noticias el nuevo impuesto en las peluquerías y me ha venido a la cabeza un artículo sobre la piratería que leí en el blog de Agustín Fernández Mallo que se desmarca de la polémica habitual y ataca más a la esencia del asunto. Estoy esperando que venga alguién de la sgae a mi casa, a lo téstigo de jehová, para cobrarme por las tres radios que gasto.

Pirateo y pego

Firmas Por Andrés Ibáñez.

La Unión Europea acaba de aprobar una ley de acuerdo con la cual el gobierno podrá cortar la conexión a internet (previa sentencia judicial, ¡como si eso fuera un consuelo!) de aquellos usuarios que practiquen la piratería. Hace poco ha habido una manifestación en Madrid donde diversas personalidades del mundo de las artes protestaban ruidosamente contra la piratería y a favor de los derechos de autor.

Sé que mis tortugas, por ejemplo, se «piratean» libremente. Sé que hay blogueros que las copian y las cuelgan en sus blogs. No creo que esto sea una práctica pirata. Lo que sería extraño es que teniendo una máquina capaz de copiar y pegar textos con toda facilidad, nadie lo hiciera. O que estuviera prohibido hacerlo. La esencia de internet es precisamente eso que se llama «piratería». Cuando entro en una página x y copio un texto o guardo una foto en mi disco duro, ¿estoy pirateando? No, me dirán, porque esa foto o ese texto son de «libre acceso». Pero ¿por qué son «de libre acceso»? Una de las razones es que resulta muy difícil que no lo sean. Puedo hacer que los usuarios paguen por acceder a una información o a una foto, pero ni siquiera entonces podré evitar que copien la foto o el texto. Claro que hay sistemas que hacen incopiable lo que aparece en la pantalla.

Eliminar barreras. Dificultades, trampas, muros para evitar que el odioso cibernauta arramble con todo. ¿Para qué? ¿Qué se pretende salvaguardar? Esa misma imagen la podré conseguir en otro sitio. Y si me la «quitan», ¿qué me quitan? Internet es un sistema de almacenamiento y distribución de información, y su esencia es la copia. Es una red que pone en comunicación unos ordenadores con otros, y su razón de ser es, precisamente, la (libre) transmisión de información. Los llamados «piratas» lo único que hacen es utilizar una máquina que se vende en las tiendas. Esa máquina que hemos inventado hace esas cosas. Y esas cosas son útiles, proporcionan enormes cantidades de información a millones de personas, eliminan barreras, ponen todo el conocimiento del mundo en nuestras manos. ¿Quién puede creerse con derecho a impedirlo?

Es verdad que vivimos en una sociedad de ladrones. Todos sufrimos el robo, el saqueo continuo a que son sometidos nuestros bolsillos. Cada día nos despertamos ante la noticia de que tenemos que pagar por algo nuevo. Nos sacan la pasta como a unos benditos. Con hipotecas, con créditos rapiña, con impuestos, con multas, con tasas, con permisos, con nuevas medidas de seguridad, con revisiones, con tarifas de móvil, con contratos imposibles de rescindir, con promociones engañosas, con tarjetas de crédito de tasa mensual fija cuyos intereses suben al cincuenta por ciento.

Sociedad de esclavos. Uno se pregunta quién es capaz de pagar el precio de las cosas, y cómo podemos vivir con los sueldos que tenemos y los precios que tienen los productos. La respuesta es el endeudamiento constante, continuo, perverso. Somos una sociedad de esclavos que trabajan para pagar deudas y que contraen nuevas deudas para pagar sus anteriores deudas. Resulta bastante curioso acusar a estos esclavos de ser, ahora, fíjense bien, unos «piratas». Nadie puede ser esclavo y pirata a la vez. Por favor. Qué morro.

Antes no había piratería porque no existían las máquinas que existen hoy. ¿Por qué no prohibir internet directamente? ¿Por qué no prohibir los ordenadores personales o los nuevos soportes y regresar a la era del CD, o mejor aún, a la del incopiable disco de vinilo? Y ya puestos, ¿por qué no destruir las imprentas y convertir los libros en objetos únicos? Hoy todavía está prohibido hacer fotos en algunos museos. Deberían quitarnos los ojos, también, que tienen la capacidad de copiar lo que ven y guardarlo en la memoria. Y prohibirnos que hablemos unos con otros y nos contemos un libro o una película. Para no vulnerar los famosos «derechos de autor». Lo siento, no te puedo decir de qué trata 2012 porque no quiero vulnerar los derechos de autor del guionista. Si quieres enterarte, paga la entrada como Felipón.

Espero con nerviosismo el primer caso, la primera sentencia, la foto del primer pirata desterrado del paraíso de internet. Espero el momento en que todos los periódicos recojan la noticia de que a Agustín Ferrater Gómez, de Argamasilla de Alba, se le ha prohibido el acceso a internet por realizar descargas ilegales. Ojalá tal situación disparatada no llegue a producirse nunca.

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Mis problemas con el palau

astrud1 Mis problemas con el palau

El viernes será la segunda vez que voy al palau de la música en dos semanas. La primera fué para Nacho Vegas y la experiencia no pudo ser más decepcionante. El inicio no hacía presagiar nada bueno, te daban un ferrero rocher a la entrada, dónde se ha visto que en un concierto te regalen esa mierda dorada y pretenciosa; una mediana fresquita hubiera sido suficiente.

El caso es que en principio ese atropello arquitectónico que es el palau tan excesivo y burgués (tan modernista) me impresionó y me dio esperanzas de contemplar un gran concierto pero nada más lejos de la realidad. El precio de la butaca es injustificable teniendo en cuenta la distancia desde dónde vimos al artista, nacho vegas parecía un jigoe, pero no sólo eso el sonido tantas veces alabado, me pareció lo más parecido a escuchar música en la ducha mientras te cae el agua encima. El sonido bajo, muy bajo, tan bajo que nos costaba entender lo que decía entre canción y canción que no era mucho. Encima se sumó un espontáneo al principio gracioso luego irritante que gritaba lindezas tal que “¡nacho, hijo del arte! que acabó de enturbiar la noche. Con tanta distracción casi ni me concentré en las canciones que resolvieron de manera impecable y distante como casi siempre.

El viernes vamos a ver a Astrud y no tiro la toalla. Si el cuento se repite tendremos que quemar el Palau como ya hicimos con el Liceu.

ACTUALIZACIÓN. Parece ser que finalmente el concierto de Astrud es en l’Auditori, por esta vez nos quedamos sin fogata.

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Roldán / El cantar

El casual descubrimiento del sello AA records me ha servido para alucinar durante los últimos meses, con más de un grupo de los que abandera. Hay algo en este sello que me resulta muy curioso, creo que me gusta al menos una canción de todos los grupos militantes, o como en el caso de Kiev cuando nieva o Roldán disfruto con casi todas.

Roldán posee y potencia una actitud despreocupada y desprendida, característica constante en todos los grupos de AA records y clave para que me llamen tanto la atención. Esa actitud se percibe en la voz del cantante (Juan Carlos Roldán coofundador del sello) y sobre todo en las imperfectas y asimétricas melodías de todas sus canciones. Las letras en ocasiones desconcertantes en otras rústicas en otras gratamente simpáticas recuerdan sólo por encima al imaginario popular de Sr. Chinarro. Como casi todo buen disco, gana con cada escucha (la primera en este caso es la más difícil) y se paladea de forma distinta conforme las canciones se instalan en tu cabeza. Se podría decir que el disco es siempre diferente como la brillante y estética idea de serigrafiar alrededor de 300 viejas fundas de vinilos, todas distintas, para el lanzamiento del disco.
Roldán, como el mítico ladrón patrio, me ha robado… pero sólo el corazón.

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Por el amor de dod

chica72 Por el amor de dod

Ningún miembro del equipo pertenece a una banda de rock, ni es dj en el apolo, ni tan siquiera toca el clarinete en la intimidad, eso sí, queremos morir con los cascos puestos.

Nuestro único objetivo a partir de ahora será opinar, reflexionar, compartir y divulgar la música que nos flipa y/o alucina, asumiendo que probablemente carezca de interés para nadie. Estamos abiertos a infinidad de estilos pero aquí hablaremos principalmente de eso a lo que la gente de bien llama indie en todas sus variantes, pop, rock, folk… aunque eso no quita que un día de estos afirmemos con rotundidad que “cántame, me dijiste cántame, cántame por el camino y agarrao a tu cintura te canté, a la sombra de los pinos” es un clásico atemporal del folklore patrio, sin que se nos caiga la barba.

Somos dod magazine.

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